Es curioso que sea ahora cuando mejor te comprenda. Las incertidumbres, las esperas, los miedos...
Ahora te entiendo.
Puede que no podamos evitarlo. La esperanza nos hace sufrir una y otra vez. "Esta vez será diferente". "Seguro que ahora no tendré que dar yo el primer paso". "Puede que por la tarde". "Tal vez esté ocupado". "A lo mejor está hablando con alguien y no se ha dado cuenta". "Seguro que tenía algo importante que hacer". "Bueno... no pasa nada, esta es la última vez que voy yo, lo prometo. La próxima vez seré más fuerte". Menuda estupidez.
Ahora los papeles se han invertido, y eso es lo que da más miedo. Malefica se ha convertido en la Bella Durmiente ¿Conoces esa esperanza que tienes mientras ves tu película preferida de que el protagonista sobreviva, aunque ya sabes que su fatídico destino es inevitable? Y aún así esperas que esta vez sea diferente. Ya sabes lo que va a pasar, ya has escrito antes la misma historia y solo queda afrontar la pena, la angustia y la desesperanza antes de que el telón caiga otra vez. El escenario es otro, pero el guión el mismo.
Es raro, ¿no? Seguir aprendiendo de alguien a través de uno mismo.
viernes, 1 de enero de 2016
jueves, 3 de septiembre de 2015
En dos días
En dos días los medios de comunicación se han llenado de imágenes de gente muriendo por querer llegar a Europa.
En dos días nos hemos dado cuenta del problema migratorio que se originó hace varios años con las guerras en Oriente Medio.
En dos días nos hemos enterado de que se están levantando muros para dejar fuera a gente que lo ha perdido todo. Que existen campos de refugiados en Europa donde a la gente se le escribe un número en la piel para identificarlos. Que todo esto empieza a ser siniestramente familiar. Que las heridas de la guerra empiezan a llegar a las puertas de nuestras casas.
En dos días Europa se ha dado cuenta de que se está produciendo una catástrofe. Que no sabemos qué hacer. Que debe haber algo que podamos hacer. Que no es posible que nos veamos tan inútiles, tan impotentes, ante el fracaso del ser humano.
En dos días el cuerpo inerte de un niño rompió nuestra alma. La más pequeña de las muestras de la desgracia. La imagen que logró atravesar nuestra mente blindada ante el dolor ajeno, que nos hizo despertar del letargo de la indiferencia.
En dos días le olvidaremos. El extranjero volverá a molestar. Los muros volverán a ser necesarios. Pediremos la identificación obligatoria. El miedo podrá más que la compasión.
En dos días ese niño estará muerto.
En dos días nos hemos dado cuenta del problema migratorio que se originó hace varios años con las guerras en Oriente Medio.
En dos días nos hemos enterado de que se están levantando muros para dejar fuera a gente que lo ha perdido todo. Que existen campos de refugiados en Europa donde a la gente se le escribe un número en la piel para identificarlos. Que todo esto empieza a ser siniestramente familiar. Que las heridas de la guerra empiezan a llegar a las puertas de nuestras casas.
En dos días Europa se ha dado cuenta de que se está produciendo una catástrofe. Que no sabemos qué hacer. Que debe haber algo que podamos hacer. Que no es posible que nos veamos tan inútiles, tan impotentes, ante el fracaso del ser humano.
En dos días el cuerpo inerte de un niño rompió nuestra alma. La más pequeña de las muestras de la desgracia. La imagen que logró atravesar nuestra mente blindada ante el dolor ajeno, que nos hizo despertar del letargo de la indiferencia.
En dos días le olvidaremos. El extranjero volverá a molestar. Los muros volverán a ser necesarios. Pediremos la identificación obligatoria. El miedo podrá más que la compasión.
En dos días ese niño estará muerto.
martes, 28 de julio de 2015
El regreso a casa
¿Dónde esta tu hogar? No en el que vives, donde está tu vida, tu familia, tu futuro... Me refiero a ese lugar que visitaste, tal vez de casualidad, que se quedó con una parte de ti. El lugar en el que estuviste y pensaste "aquí podría ser feliz". Dicen que el hogar es donde está el corazón, así que cambiaré la pregunta, ¿dónde está tu corazón?

Viajar es un arma de doble filo, sobre todo viajar al extranjero. El que lo ha probado lo sabe, engancha. Pocas otras cosas superan la sensación de deslumbrarte ante maravillas que jamás soñaste contemplar, probar sabores extraños pero deliciosos y, lo más peligroso, sentirte como pez en el agua ante costumbres que no son las tuyas.
La mayor parte de la gente vuelve sin problemas, han tenido una experiencia bonita, han disfrutado de lo que el país les tiene que ofrecer, pero ya está. A otros se nos parte el corazón y nos dejamos trocitos por el camino. Hay viajeros que los dejan diseminados por todo el mundo, y si pueden convertirán su vida en un continuo peregrinaje con la esperanza de recuperarlos.
Viajar es un arma de doble filo, sobre todo viajar al extranjero. El que lo ha probado lo sabe, engancha. Pocas otras cosas superan la sensación de deslumbrarte ante maravillas que jamás soñaste contemplar, probar sabores extraños pero deliciosos y, lo más peligroso, sentirte como pez en el agua ante costumbres que no son las tuyas.
La mayor parte de la gente vuelve sin problemas, han tenido una experiencia bonita, han disfrutado de lo que el país les tiene que ofrecer, pero ya está. A otros se nos parte el corazón y nos dejamos trocitos por el camino. Hay viajeros que los dejan diseminados por todo el mundo, y si pueden convertirán su vida en un continuo peregrinaje con la esperanza de recuperarlos.
martes, 22 de julio de 2014
Monty Python Live (Mostly), un final épico para los fundadores del humor absurdo
Durante mi viaje a Londres he tenido la oportunidad de ver (en el cine, eso sí) la última actuación de los Monty Python, autores de películas como "La vida de Brian", "Los caballeros de la mesa cuadrada" y la serie de televisión "Monty Python Flying Circus".
Durante tres horas, con media hora de descanso, recrearon los números más famosos de "Flying Circus", acompañados de un impresionante cuerpo de baile que aportó continuidad y ritmo al espectáculo. Durante toda la semana estuvieron dando caña, llenando cada noche el O2
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miércoles, 9 de julio de 2014
Si me olvidara de ti Jerusalem...
Hoy tenía pensado escribir sobre Juego de Tronos, los castings para España y todas esas cosas... pero los acontecimientos de los últimos días y una conversación con un amigo que está sufriendolo en su piel me han llevado a dejaros aquí el ensayo que me valió una Matrícula de Honor en la carrera.
Disfrutadlo
אם אני אשכח אותך ירושלים
Si me olvidara de ti Jerusalén... Tal vez fue así como comenzó mi fascinaciónpor Oriente. Alejada de motivos religiosos, mi visita a Israel y Palestina marcaría el camino que he seguido hasta ahora.
Como periodista mi vocación siempre ha sido ser corresponsal (tristemente ahora sólo los hay de guerra) y recorrer el mundo. Con ese sueño acudí a un curso de corresponsales en Jerusalén.
Nunca he sido una persona religiosa, por lo que no fui con intención de ir a rezar a los Santos Lugares ni recorrer las calles que recorrió Jesús. Mi intención era acudir al curso y ya. Por suerte allí había un cura, encargado de enseñarnos los lugares más emblemáticos de la ciudad. Durante una misa en el Monte de los Olivos recuerdo que dijo "los que no seáis creyentes intentad buscar un sentido más profundo a este viaje que el mero turismo, aunque no sea un sentido religioso". Y debo decir que tenía toda la razón.
Como periodista mi vocación siempre ha sido ser corresponsal (tristemente ahora sólo los hay de guerra) y recorrer el mundo. Con ese sueño acudí a un curso de corresponsales en Jerusalén.
Nunca he sido una persona religiosa, por lo que no fui con intención de ir a rezar a los Santos Lugares ni recorrer las calles que recorrió Jesús. Mi intención era acudir al curso y ya. Por suerte allí había un cura, encargado de enseñarnos los lugares más emblemáticos de la ciudad. Durante una misa en el Monte de los Olivos recuerdo que dijo "los que no seáis creyentes intentad buscar un sentido más profundo a este viaje que el mero turismo, aunque no sea un sentido religioso". Y debo decir que tenía toda la razón.
jueves, 3 de julio de 2014
Para qué vamos a ponerle vallas al campo
Se acabó el escribir por encargo. Se acabó escribir lo que me manden. A partir de ahora voy a escribir por gusto, cuando me apetezca y de lo que quiera.
Esto quiere decir que, a partir de ahora, encontrareis en este blog un poco de todo. Desde luego seguiré escribiendo sobre películas, videojuegos, libros... pero también pondré alguna reflexión sobre lo que en ese momento se me ocurra (las posibilidades van desde el caciquismo presente en los pueblos de España, como aún sigue ocurriendo en el mio, a nuevos descubrimientos en el campo de la lingüistica semítica, o a los numeritos que monta la Titi, mi gata, para tomarse la medicina).
En cualquier caso, seguiré haciendolo con un estilo fácil de leer, prometo no aburriros. Eso si, no os asusteis de lo que veais publicado, cuando estoy bajo mucha presión mi cerebro empieza a emitir luces de colores que pueden acabar escapando de cualquier modo (hay noticias de que, en una ocasión, provocaron un viaje sorpresa a Albacete).
Ya sabeis dónde encontrarme.
(Y como regalo, una foto de la Titi)
Esto quiere decir que, a partir de ahora, encontrareis en este blog un poco de todo. Desde luego seguiré escribiendo sobre películas, videojuegos, libros... pero también pondré alguna reflexión sobre lo que en ese momento se me ocurra (las posibilidades van desde el caciquismo presente en los pueblos de España, como aún sigue ocurriendo en el mio, a nuevos descubrimientos en el campo de la lingüistica semítica, o a los numeritos que monta la Titi, mi gata, para tomarse la medicina).
En cualquier caso, seguiré haciendolo con un estilo fácil de leer, prometo no aburriros. Eso si, no os asusteis de lo que veais publicado, cuando estoy bajo mucha presión mi cerebro empieza a emitir luces de colores que pueden acabar escapando de cualquier modo (hay noticias de que, en una ocasión, provocaron un viaje sorpresa a Albacete).
Ya sabeis dónde encontrarme.
(Y como regalo, una foto de la Titi)
domingo, 1 de septiembre de 2013
Expediente Warren (The conjuring): miedo de verdad
Hoy vengo con otra opinión sobre películas. Esta vez le ha tocado a Expediente Warren (The conjuring), que llevaba tiempo queriendo verla. Y tengo que decir que me ha encantado.
Y no lo ha tenido fácil. Soy una fanática del cine del terror, y en la universidad aprendí las técnicas de los cineastas para asustar al espectador. Es decir, que la gran mayoría de las veces se cómo y cuándo van a ser los sustos.
Y no lo ha tenido fácil. Soy una fanática del cine del terror, y en la universidad aprendí las técnicas de los cineastas para asustar al espectador. Es decir, que la gran mayoría de las veces se cómo y cuándo van a ser los sustos.
Sin embargo Expediente Warren no es una película de sustos. Es una película de Terror, con mayúscula, de las que no veía desde hace muchos años. Tengo que admitir que no fui con muchas esperanzas. Su director, James Wan, fue el artífice en 2011 de Insidious, un quiero y no puedo de las películas de terror (en serio, el malo era igual que Darth Maul, aparecía en escena 10 segundos antes de dar el susto, eliminando el factor sorpresa). Dentro de poco toca la segunda parte, que desde luego iré a ver, a ver si esta vez me llevo una alegría.
Pero volviendo a Expediente Warren, su mayor fortaleza está en que consigue provocar miedo sin necesidad de sangre, muerte o apariciones sorpresa. Sabes que va a pasar algo, te lo estás esperando, y aún así te asustas. En ese aspecto me ha recordado a la clase de terror de "El Exorcista" (ojo, que no que estén al mismo nivel. El Exorcista se estrenó en un momento muy determinado, que garantizó su éxito, y con el paso de los años ha conservado su esencia, habrá que ver como envejece Expediente Warren).
Pero volviendo a Expediente Warren, su mayor fortaleza está en que consigue provocar miedo sin necesidad de sangre, muerte o apariciones sorpresa. Sabes que va a pasar algo, te lo estás esperando, y aún así te asustas. En ese aspecto me ha recordado a la clase de terror de "El Exorcista" (ojo, que no que estén al mismo nivel. El Exorcista se estrenó en un momento muy determinado, que garantizó su éxito, y con el paso de los años ha conservado su esencia, habrá que ver como envejece Expediente Warren).
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